Cerámica de Pilén.
 
Chamanto de Doñihue
 
Cerámica negra de Quinchamalí
 
Cerámica negra de Quinchamalí, detalle.
 
Angelitos de Rari.
 
Mariposa de Rari
 
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Noviembre 2004


Las cumbres de la artesanía chilena

Las cumbres

Esta es, entonces, mi subjetiva selección, basada en los criterios señalados:

Platería mapuche

Durante los siglos XVIII y XIX circularon monedas de plata en territorio mapuche, fruto del intercambio comercial con la pampa argentina. Se cree que fueron estas monedas las que dieron origen al desarrollo de los plateros mapuches, que fueron sofisticando los diseños, hasta convertir las piezas en obras únicas. Los caciques pusieron a su servicio a plateros que tuvieron como misión crear joyas para mujeres, ornamentos ceremoniales, aperos para los caballos y utensilios domésticos. La herencia sigue viva y se sigue martillando y fundiendo la plata en toda la zona de la Araucanía, atrayendo a un gran número de diseñadores, como Amalia Chaigneau, a investigar y recrear los antiguos diseños.

Rari

La humilde práctica de cortar los crines de caballo, teñirlos y trenzarlos ha dado origen a una maravillosa muestra artesanal. El villorrio de Rari, en la provincia de Linares y cerca de las Termas de Quinamávida y Panimávida, nos deleita con finas y transparentes mariposas de colores, ángeles y brujas, canastos, vírgenes y nacimientos, entre otras delicadezas.

Quinchamalí

En este pequeño pueblo, al sur de Chillán, encontramos las inconfundibles figuras de cerámica negra, sobre cuya superficie se pintan elementos decorativos en blanco. Elementos utilitarios, como mates y jarros, alcancías, adornos, así como las espectaculares guitarreras y pavas conforman un acervo cultural y artístico del primer nivel.

Loceras de Pilén

Cerca de Cauquenes, está la expresión, en mi opinión, más auténtica del trabajo con greda que, en esta zona, tiene un característico tono rojo. Tal como sus antepasados, ella se vuelve fuente, macetero, iglesia en las sencillas manos de sus artesanas. La simpleza misma, apenas un detalle como una cabeza de gallina sobre la tapa de una fuente, les otorga una dignidad y una pura belleza ancestral que conmueve.

Cerámica de Talagante

En las cercanías de Santiago, esta pequeña ciudad alberga a las últimas cultoras de esta cerámica pintada con alegres y colorinches tonos, que dan cuenta de las tradiciones y modos de vida de la zona central del país. Personajes típicos de las calles chilenas, oficios y personajes alegran los rincones en que se disponen. Lo más logrado es, sin duda, la procesión del Cuasimodo, con el coche del sacerdote acompañado por huasos con banderas. Urge capacitar a jóvenes que continúen esta tradición, ya que está en peligro de extinción.

Chamantos de Doñihue

En Doñihue, pueblo cercano a Rancagua, a una hora al sur de Santiago, se encuentran las chamanteras más reputadas del país. Con miles de hilos de seda y algodón se tejen hermosas prendas cuyos motivos, de inspiración incaica, mapuche y española, incorporan los elementos de la flora de la zona central. La prolijidad con que se traman los hilos hacen que cada prenda tome algunos meses en estar lista, convirtiéndola en un objeto caro, al que pocos pueden acceder. En el Champion de Rancagua, en actos oficiales, en las ramadas del Dieciocho se lucen los huasos con sus hermosos y finos chamantos.

Por Cecilia García-Huidobro

     
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