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Casi siempre colocadas por
iniciativa de los municipios, en pleno centro
urbano, en localidades rurales o en sitios tan
apartados como la Antártica, las placas,
de acuerdo a la ley, deben contar con la autorización
del Consejo de Monumentos, "lo que no siempre
se cumple, porque el Consejo no tiene la capacidad
de controlarlo todo". En tanto es el Instituto
quien actúa como supervisior y aval, velando
por la fidelidad de la inscripción.
Actuando como escuetas referencias que orientan
al transeunte, las placas demuestran cumplir un
rol importante en la identificación y valorización
por parte del público del patrimonio histórico
de cada lugar. "Ha ido decayendo la importancia
del libro- señala Martínez- El ciudadano
común no lee historia, ve el nombre de
una calle y no sabe quién es el personaje.
Las placas son mensajes culturales de fácil
lectura, que le dan a la persona una pista histórica
y pueden despertarle el interés por saber
más".
Por si fueran poco las gestiones, la investigación
y el chequeo de datos, Martínez se da el
tiempo para redactar él mismo la frase
que será escrita, cosa que demanda ciertas
habilidades. "Hay que tener gran capacidad
de síntesis, para decir en pocas palabras
lo que es importante decir. Además hay
que usar pocas letras para que salga más
barato"
Entre las últimas acciones del Instituto
figura la placa que conmemora en Calbuco el inicio
de la campaña presidencial de Balmaceda.
En sus proyectos inmediatos aparece desde la colocación
de una placa en la Casa del Pilar de Esquina de
Rancagua ( "que fue originalmente la casa
de los Baeza y la primera escuela del pueblo")
hasta la continuación de la instalación
de placas conmemorativas en distintas localidades
españolas de interés para la historia
chilena, pasando por la restauración de
un monumento levantado a Ambrosio O'Higgins en
la calle San Pablo de Santiago.
Pero la idea no es llenar de placas. La calidad
se impone a la cantidad y los pedidos de placas
por decenas por parte de algunos municipios no
son del gusto de la institución. "Inauguramos
de 6 a 8 placas en el año. Esto implica
toda una ceremonia, hay hizamiento de bandera,
se canta la canción nacional. Nos interesa
el relieve, que la comunidad lo vea. Publicamos
los discursos en nuestro anuario"
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