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Vocación
ineludible
Después de un tiempo de residencia en Houston,
donde realizó un master en literatura,
siguió cursos de gestión cultural
y colaboró en instituciones del ámbito
museal, en el vuelo de regreso a Chile, Cecilia
vislumbró claramente su objetivo. "Fue
como ver escrita en la ventanilla del avión
la palabra patrimonio", declaró a
una revista. Paso lógico fue su incorporación
como Vicepresidenta Ejecutiva en la Corporación
del Patrimonio Cultural de Chile desde su fundación
en 1995, haciéndose cargo hasta el día
de hoy de la generación, desarrollo y administración
de sus proyectos y coordinando el funcionamiento
de su oficina y personal.
En cinco años su gestión llevó
a la Corporación a movilizar un promedio
de un millón de dólares anuales,
realizando variados proyectos de gran envergadura.
A su alero se creó la Federación
Chilena de Amigos de Museos, presidida por ella.
En el 2000, a través de un proyecto acogido
a la Ley de Donaciones Culturales, Cecilia García
Huidobro realizó las gestiones para crear,
en el portal de Entel Internet, el sitio del patrimonio
cultural chileno, www.nuestro.cl, del cual es
una de los tres directores.
A su iniciativa se debe la creación del
Premio Bicentenario, en el cual involucró
a la Universidad de Chile como contraparte, y
luego, a la Comisión Presidencial del Bicentenario.
Este galardón que distingue anualmente,
hasta el año 2010, fecha del Bicentenario,
a diez personalidades destacadas en la cultura
y el servicio al país, ha recaído
en nombres tan relevantes como el del empresario
Eugenio Heiremans (año 2000), el antipoeta
Nicanor Parra (año 2001) y el Senador Gabriel
Valdés (año 2002).
Bases y proyecciones
Sólidos fundamentos han caracterizado el
accionar de la Corporación, marcado por
claros criterios y por una visión del patrimonio
amplia y actualizada, cuya elaboración
en gran parte se debe a su Vicepresidenta. "Es
algo que se va construyendo con la experiencia",
afirma al tiempo que constanta la debilidad en
la fundamentación de proyectos culturales
con grandes recursos y promoción: "El
proyecto del Museo Internacional de las Culturas
es un ejemplo. No hay una definición de
sentido. Eso tiene que ser anterior a las reuniones
para conseguir financiamiento". Pero este
no es el único blanco de sus dardos. Su
crítica ha apuntado públicamente,
a través de declaraciones de prensa, al
proyecto del Museo Interactivo Mirador, cuestionando
su consistencia, de cara a la elevada inversión
y a los cuantiosos requerimientos de mantención.
Sus principios con respecto a la gestión
patrimonial dicen relación con un concepto
de patrimonio vivo, en permanente construcción
y transformación, que abarca una gran variedad
de manifestaciones. Y también con principios
que apuntan a proyectos con resultados perdurables
y significativos. Los cuentos escritos por campesinos,
un encuentro de payadores, una investigación
arqueológica, o la restauración
de la iglesia de las Agustinas, son igualmente
valiosos desde el punto de vista patrimonial.
Líneas de trabajo pioneras desarrolladas
por la Corporación en ámbitos tan
fundamentales para la proyección del patrimonio
como son la educación patrimonial, a través
de la investigación, la publicación
y distribución de textos, y el turismo
cultural, con la organización periódica
de recorridos exclusivos guiados por expertos,
han señalado importantes derroteros en
el ámbito de la gestión cultural
a nivel nacional.
"Recién se está
comprendiendo la potencialidad del turismo como
medio de conservación del patrimonio, que
genera promoción, trabajo, recursos. Y
lo más importante, genera el reconocimiento
de su valor de los propios habitantes de esa ciudad,
pueblo o barrio". Junto al turismo, y haciendo
honor a su instinto empresarial, Cecilia vislumbra
otras actividades comerciales que podrían
favorecer al patrimonio y a la vez beneficiarse
de él. "El patrimonio es un capital
para la televisión. La producción
audiovisual chilena, para ser valorada como tal,
tiene que responder a una imagen de lo chileno,
tiene que transmitir nuestros valores y nuestros
recursos culturales y naturales".
Las ideas y las cosas
En su amplia noción de patrimonio, esta
mujer a la vez clásica y visionaria, reinvindica,
entre otros espacios, el lugar de las artes decorativas,
un tema que le atrae particularmente, y sobre
el cual prepara un libro aún sin fecha
de publicación. "Me fascina el tema
de la manera en que uno vive. No se trata necesariamente
de tener objetos caros, sino de cómo los
objetos que te rodean contribuyen a tu calidad
de vida. Los objetos reflejan la identidad de
una persona y de una familia. Eso no es un asunto
menor. Es un asunto vital".
La atracción encuentra
resonancia en la niñez, en las idas a remates
junto a su madre, quien se dedicaba a remodelar
casas y al igual que ella, tenía un gusto
especial por la decoración y el jardín.
Paralela a esta veta práctica y estética,
corre la inquietud intelectual, representada por
un padre escritor y ávido lector que dejó
una marca tanto o más profunda: "Lo
que más me atrajo desde niña fue
el mundo de las ideas y de las teorías,
por eso entré a estudiar filosofía.
Crecí en una familia donde se estimulaba
la búsqueda de ideas y el libre pensamiento".
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