|
Aplicar la lógica empresarial
y de libre mercado a la cultura, no sólo
implica adaptar formas de producción y
marketing, sino también, al igual que con
otros "productos", generar necesidades
y promover hábitos de consumo: "La
cultura es creación de hábitos.
El hábito de consumir cultura. Por eso
yo llego al tema de la infraestructura cultural.
Hay que crear espacios a los cuales la gente se
habitue a ir a consumir cultura. Y hay que ponerlos
al alcance de la gente. Por ejemplo hay que acercar
el libro al público. Que hayan bibliotecas
pequeñas en el metro, en las escuelas,
en las comunas.
Co-creador, junto a Antonio
Skármeta, de El Show de los libros, sostiene
la necesidad de crear el estímulo para
que la gente lea. "La literatura está
en todas partes. La fórmula del Show de
los Libros es juntar elementos cotidianos con
la literatura. Literatura y radio, literatura
y casa, siempre hay alguien que ha escrito sobre
casas o radio. Y a partir de eso se llega a libros
maravillosos. El hábito es repetición:
abrir los espacios, ponerlos al alcance de la
gente con una regularidad y por otra parte generar
pequeños estímulos con el apoyo
de los medios de comunicación".
Para lograr esto, Navarro
piensa que la cultura debe asociarse más
a la entretención que a la educación
formal: "El colegio ya está posicionado
como una lata, y la cultura es algo entretenido.
La cultura tiene que estar en la calle, en los
medios, en el metro, en toda la ciudad, y también
en el colegio, como un espacio más. Esto
es lo que hay que potenciar para crear hábitos.
Labor que no siempre es fácil, sobre todo
considerando el gran desconocimiento que existe
acerca del consumidor".
"Hay una sociedad completamente
escindida -afirma-. Yo creo que nadie tiene claro
cual es la situación social en Chile, entre
otras cosas porque nuestro país ha perdido
la capacidad de estudio. Las universidades han
dejado de ser centros de investigación.
Antes había muchos centros importantes,
pero en algún momento dejamos de pensar.
Particularmente con respecto a los jóvenes,
no sabemos cómo funcionan. Los jóvenes
de hoy no quieren cambiar el sistema, ni ser revoluconarios.
Ellos quieren ser felices y libres. Conviven con
el sistema. Buscan más la plenitud personal".
El ejemplo de su hija, le
sirve para ilustrar hasta qué punto es
necesario modificar las categorías del
análisis: "Mi hija, que estudia periodismo
fue a lo de Tunick. Ella lo decidió sola,
nadie la convocó. Hay cosas que pasan en
este país que obedecen a una lógica
distinta a la que funcionaba antes. Yo para motivarme
a ir a alguna actividad tengo que saber de qué
se trata, planificarme, etc. Esa es una lógica
que ya no rige para las nuevas generaciones. Nosotros
pertenecemos a la época de las convocatorias,
de los liderazgos. Ellos están completamente
ajenos a lo que aparece en la sociedad oficial,
tienen sus propios códigos".
Esto ha quedado demostrado
en varias oportunidades en la Estación:
"Hay actividades que si yo las evalúo
desde mi punto de vista, concluyo que no va a
llegar nadie. Y resulta que se llena. Con los
Monsters of Rock tuvimos toda una campaña
en contra, de que eran satánicos, de que
no se podía permitir, la Coca Cola casi
retira el auspicio. Resulta que lo hicimos y los
carabineros estaban preparados para una batalla.
Llegaron mocosos de trece y catorce años
que lo pasaron bomba. Se llenó. Los cabros
estaban fascinados y eran super pacíficos".
|