| Dando
un paso crucial en la instalación de la temática
patrimonial en la educación chilena, la Corporación
del Patrimonio Cultural de Chile editó, con
el financiamiento de CMPC y Fundación Andes,
el primer texto en su tipo publicado en el país.
El baúl de mis tesoros, cuya autora es Beatriz
García-Huidobro, despierta en los niños,
a través de actividades simples y un enfoque
afectivo, el interés y el aprecio por sus
raíces y su identidad.
El libro ha sido aplicado
en colegios de Recoleta, Calera de Tango, Talagante,
Chiloé y en la Sociedad de Instrucción
Primaria.
- ¿Cómo surge
la idea de publicar este texto?
Surgió a partir de un estudio de diversos
proyectos conducentes al mismo fin. Sin embargo,
tras el análisis de los distintos métodos
para abordarlo, concluimos que el más adecuado
sería uno que partiera de lo cercano, lo
relacionara con lo afectivo y así las experiencias
adquirieran mayor consistencia en la vida de los
niños y niñas.
El origen natural, la fuente del proyecto es la
fe que tenemos en la educación y en lo
que a través de ella se puede lograr en
los menores.
- ¿Cuáles son los objetivos de este
texto?
Los objetivos son varios,
pero el primordial es lograr un nivel de identificación
y valoración con aquello que constituye
la propia historia y la historia de la comunidad
en que se vive y crece. Estos son los elementos
constitutivos de la construcción de la
identidad del individuo y llevarán al posterior
desarrollo de su autoestima y personal valoración.
Hoy en día, por la globalización
a que nos han conducido las comunicaciones, es
cada vez más necesaria una identificación
con las propias raíces, con aquellos hechos,
objetos, lugares, tradiciones y costumbres que
le dan un especial sentido de pertenencia a cada
cual. La aldea global es enriquecedora por una
parte, quién lo duda, pero muy perniciosa
si las sociedades empiezan a descartar lo propio
y a desvalorizarlo, generando individuos desvinculados,
sin un marco valórico sólido ni
referentes que le den un sentido de trascendencia
a su vida.
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