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El
caso de Chiloé, donde hace 20 años
se viene desarrollando un trabajo autónomo
y organizado en el tema de la identidad en la
educación, convoca actualmente el apoyo
de estas entidades, que al igual que Unesco, la
Corporación del Patrimonio Cultural de
Chile, la Dibam, y otros organismos y personalidades
vinculadas al patrimonio y al archipiélago,
buscan la forma de potenciar, consolidar y dar
continuidad a esta valiosa trayectoria. La declaratoria
de las iglesias chilotas como Patrimonio de la
Humanidad por la Unesco, es, sin duda, un factor
determinante que otorga protagonismo a la zona
y es una contigencia que ha estimulado el interés
por la valorización, conservación
y promoción de su patrimonio cultural.
La experiencia de Chiloé
Desde que Monseñor Juan Luis Ysern
llegó, hace 20 años, a hacerse cargo
del Obispado de Ancud, su preocupación
central fue trabajar con la comunidad, para que
se reconociera a sí misma y valorara su
cultura. Es así como ideó y generó
una verdadera red de conservación de la
identidad local a nivel de la educación
y la comunicación, considerada como el
primer paso que permite a los habitantes de la
zona compartir una cultura y, por tanto, identificarla
como propia. Dotado de una fuerza y vitalidad
inusuales, a sus más de 70 años
el Obispo continua trabajando enérgicamente
en esta línea, guiando, promoviendo y alimentando
una iniciativa que hoy se extiende a 20 comunas
de Chiloé, que editan los llamados Cuadernos
Culturales y manejan las ya famosas Cabinas Radiales,
cuyos mensajes se transmiten a través de
la señal de la Radio Estrella del Mar,
antes filial de la Cooperativa y hoy independizada
y dedicada 100% a la temática chilota.
Las Cabinas Radiales son pequeñas radios
locales donde las personas se reunen, construyen
sus propios guiones y dan a conocer experiencias,
conocimientos e historias. Pero, fundamentalmente,
son espacios de intercambio y discusión,
que permiten el diálogo y la definición
de la identidad. Los Cuadernos Culturales son
librillos publicados en las escuelas, en los que
se recoge el resultado de diversos proyectos de
investigación realizados por los propios
niños sobre un tema que alumnos y profesores
eligen. Puede ser el bosque, la pesca, los ritos
religiosos, según lo que más identifica
a cada localidad. El objetivo es que la escuela
recoja saberes comunitarios, los convierta en
conocimiento para los niños, y a la vez
los devuelva a la comunidad logrando que esos
saberes sean reconocidos y valorados como la propia
identidad.
"Dentro de este trabajo, no sólo es
importante cultivar los saberes propios, sino
seleccionar e interpretar la información
que viene del exterior con un criterio, que permita
discernir qué es lo que se quiere incorporar
y qué es lo que amenaza su identidad y
su sentido de comunidad. Pero no negarse a lo
que existe afuera, porque de todas maneras va
a llegar.", explica Beatriz González.
Este asunto adquiere especial relevancia en la
actual situación , cuando la declaratoria
de Unesco deja de golpe a las islas expuestas
a una inédita avalancha de visitantes.
El proyecto de un puente que uniría a la
isla grande con el continente genera, por su parte,
temores fundados en los riesgos que implica todo
el cambio que esta apertura puede significar en
las condiciones de la cultura chilota.
Respecto a la gran demanda y expectativa que se
genera por conocer las iglesias reconocidas por
Unesco, la postura adoptada intenta conciliar
el beneficio del aumento del turismo para el desarrollo
de la zona, con el resguardo y la promoción
de la identidad cultural. " La idea es decir:
vengan. Pero vengan no sólo a ver el producto
final, la iglesia, sino a conocer cómo
se construyó, cuál era el sentido
que tenía para los chilotes esta obra.
Para esto se está volviendo atrás
y sistematizando la información sobre por
qué se construían las iglesias,
cómo se construían, cómo
pudieron hacerse como se hicieron, a través
de la Minga, que es clave en la cultura chilota.
La Minga es una figura social muy importante:las
cosas se hacen en forma colectiva, cada uno aporta
lo que puede, lo que tiene. Esta figura en sí
es más importante como patrimonio que la
iglesia misma. Y la religión chilota está
totalmente arraigada en ella. Osea, el patrimonio
universal de las iglesias, debe considerar este
otro elemento vivo, que permite que exista esta
belleza. Para los chilotes no tiene mayor sentido
la iglesia como edificio, sino la obra comunitaria
y lo que la comunidad hace en la iglesia, donde
se mezclan ritos sagrados y profanos, como en
toda la religiosidad popular", dice Beatriz
González.
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