Que los niños y profesores de las escuelas
rurales reconozcan su entorno cultural y lo valoren,
reforzando así su autestima para, desde ahí,
abordar el aprendizaje, ha sido un objetivo central
desde que se inició el Programa de Educación
Rural del Mineduc, hace diez años. A esto
han apuntado diversos proyectos realizados por los
propios niños en distintas regiones del país.
Sin embargo, la necesidad de sistematizar y ampliar
estas experiencias, integrándolas como conocimiento
en el aula, recién comienza a cristalizar
a nivel institucional. Y a adoptar una óptica
patrimonial. Chiloé aparece como el gran
paradigma, con una trayectoria de 20 años
trabajando organizadamente y en forma autónoma,
en el tema de la identidad.
El Programa de Educación
Rural implementado en el Ministerio de Educación
hace 10 años atiende a una población
de niños escolares que viven en comunas
apartadas, con características culturales
locales y específicas, que cobran especial
protagonismo cuando se trata de etnias particulares
como la aymara o la mapuche. Esto hace necesario
incorporar en el diseño de la pedagogía
los conocimientos de la propia comunidad. Al menos
así lo han entendido los profesionales
que trabajan en este programa y, de hecho, así
se ha dado en gran cantidad de escuelas cuyos
profesores, en forma totalmente natural y sin
orientación alguna entregan a los niños
los saberes tradicionales de su comunidad, ya
sean sobre medicina natural, leyendas, historias
o formas de cultivo.
"Hace unos tres años
nos dimos cuenta de que esto había que
sistematizarlo e intencionarlo. Los mismos profesores
no sabían la riqueza de lo que estaban
haciendo. No se daban cuenta de cómo estaban
escribiendo una historia del país que no
existe, que es la historia de las comunidades
locales. Esto es patrimonio vivo", afirma
Beatriz González, encargada del área
cultural del Programa de Educación Rural,
quien ha estado a la cabeza de las iniciativas
que ha llevado a cabo este programa, en torno
a la incorporación de la cultura tradicional
en la enseñanza de las escuelas rurales.
"Estos niños llegan con una serie
de conocimientos , y desde ahí se debe
iniciar el proceso pedagógico. El lema
es: "aprender lo lejano a partir de lo cercano".
Esto significa que es muy importante estar conciente
de lo propio para desde ahí abrirse a lo
otro".
La necesidad
de dar cuerpo a este planteamiento, condujo a
la implementación de proyectos de investigación
realizados por escuelas de las comunidades locales,
en torno a temas claves en su identidad. Por otra
parte, llevó al diálogo con la División
Cultura del Ministerio de Educación y con
el Ministerio de Agricultura, que también
estaban dimensionando el valor del conocimiento
tradicional en el mundo rural. La unión
de voluntades ha permitido la colaboración
e integración en iniciativas que ya están
en funcionamiento, como el Concurso de Cuentos
y Relatos del Mundo Rural, creado por la Fundación
de Comunicaciones del Agro, del Ministerio de
Agricultura.
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