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Toda esta riqueza patrimonial,
en el caso de nuestra ciudad,
está a punto de perderse,
definitivamente, por causa de
la falta de un verdadero interés
o de un compromiso de verdad
de nuestras sucesivas autoridades
comunales, regionales y nacionales,
además de las Instituciones
como el Consejo de Monumentos
Nacionales, los que han sido
majaderamente advertidos por
nosotros, por años, del
peligro que corría.
Hace casi diez años,
presentamos a la Municipalidad
de Cañete un proyecto
con un costo de un millón
de pesos para señalar
con monolitos de cemento y la
respectiva placa, ocho sitios
importantes para el patrimonio
histórico cultural de
la Comuna: los sitios de la
Batalla de Tucapel y de la captura
y Muerte de Valdivia; el sitio
de la antigua Misión
Franciscana de Santa Rosa de
Tucapel; el sitio de Cañete
de la Frontera; el sitio de
la Batalla de la Quebrada de
Purén; el sitio del Fuerte
y Misión Jesuita de Paicaví
y el sitio del nacimiento del
Presidente de Chile, don Juan
Antonio Ríos; no hubo
recursos económicos para
ello, a pesar de que el millón
de pesos pedidos constituía
aproximadamente un tercio del
valor efectivo de las obras
a realizar (los dos tercios
restantes se financiarían
con aportes privados). Este
Proyecto constituyó la
base de lo que hoy se conoce
como el Plan Cañete de
la Frontera, del que tanto se
habla hoy día. Luego,
solicitamos a esta misma Institución
que comprara, a muy bajo precio,
unas cuatro o cinco hectáreas
del terreno donde se había
edificado la ciudad, hace ya
casi cinco siglos. Nunca pudimos
lograr (ni con la Municipalidad,
ni con la Gobernación
Provincial, ni con la Intendencia
Regional) que se adquiriera
ni una sóla hectárea.
Mientras tanto, se gastaba cada
año treinta, cuarenta
o cincuenta millones de pesos
en los espectáculos de
la Semana Cañetina y
de las Fiestas de la Primavera,
además de los Festivales
Nacionales de Folklore, Festivales
de Raperos o Festivales de Rock.
Preguntémosnos: ¿Qué
adelanto han dejado a la ciudad
estas actividades? ¿Qué
habría pasado si cada
año se hubiera destinado
una pequeña parte de
estos recursos a valorizar los
sitios histórico-patrimoniales
de la Comuna? ¿No tendríamos
ya establecida una red de atractivos
turísticos de primera
importancia que habrían
convertido a nuestra ciudad
en un polo de atracción
turística de primera
magnitud?
No sólo es patrimonio
histórico cultural lo
que se pierde hoy día,
lo que -de por sí- ya
es muy grave, son también
oportunidades de progreso lo
que se ha tirado por la borda,
ya que sitios patrimoniales
como este podrían haberse
transformado en sitios de atracción
turística de primera
importancia para la ciudad,
complementando la oferta de
turismo geográfico estacional
que se está transformando
en una palanca de desarrollo
y de bienestar para Cañete.
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